jueves, 6 de mayo de 2010

LA COMUNICACIÓN COMO ARMA DE DESTRUCCIÓN MASIVA


 Con este título quiero destacar y hacer hincapié en la situación que vivimos en nuestra piel de toro, en relación a los medios de comunicación, que según pertenezcan a la derecha o la izquierdan, denotan una actitud donde ponen de manifiesto unas "sutiles" diferencias. Y esas diferencias colocan sobre la mesa lo más patético, lamentable, indecoroso y lastrante de un supuesto medio informativo. Ese, o mejor dicho, esos supuestos medios informativos, que creo no hacen falta nombrar, ya tienen experiencia en sembrar las ondas de podredumbre, en muchos casos, falsedades y sobre todo, generar un odio y enfrentamiento social que posibilite el encumbramiento al poder de su partido político de turno, que en este caso, a falta de Falange Española, por poner un ejemplo (y no es que no existan, que ese es otro tema, sino que la gente de este excepcional país, pasa hasta el infinito de este retroceso en la evolución humana), no es otro que el Partido Popular.

Y es que no hay nada más que ver, escuchar o leer un medio que no pertenezca a ese basurero al que antes me he referido para comprobar lo que digo. No son generadores de enfrentamiento, de odios o de miedos. Hay críticas, hay discusiones,..., pero dentro de unas reglas de juego que determinan y posibilitan que el espectador o el lector no acabe con ganas de coger un fusil y cargarse todo lo que se ponga por delante.

Y es que los más grave, y por eso lo siguen practicando, en el año 1996 les dio resultado. Con una campaña feroz de estos medios en contra del PSOE (decir también que dicho partido había entrado en una carrera un tanto conflictiva) consiguieron que un personaje como Aznar llegar al poder. Y ahora el golpe de estado mediático se está desarrollando. Con una estrategia muy estudiada no dudan en describir un panorama terrible. Un panorama donde España se hunde y se va a poner a la altura de países como Sudán, Etiopía o Somalia. Para ello no sólo aprovechan  la crisis económica. Utilizan el insulto a los ministros (fíjense en el caso de Bibiana Aído), el que España se rompe, los pactos con los partidos nacionalistas, ETA, la ley del aborto, la asignatura de Educación para la Ciudadanía y ya, lo más rocambolesco, la Ley de Igualdad (escupen veneno diciendo que la violencia machista se genera por la Ley de Igualdad). Utilizan a las familias amenazando con que la familia tradicional corre peligro, manipulan a las víctimas de ETA y del 11-M. Buscan cualquier resquicio para colar sus infames análisis y corrosivos comentarios aunque para ello tengan que disfrazar la verdad de las mentiras más disparatadas y dañinas.

No seamos ingenuos, no nos engañemos. La ultraderecha mediática acompañada de los ultras católicos están haiendo su trabajo. Un trabajo que consisite en quitar un gobierno e imponer a un pelele, que creo no hace falta nombrar. Como el disco de Isamel Serrano "Sueños de un hombre despierto", quiero tener esperanza y creer en que la razón y la verdad todo lo pueden y al final se imponen, a pesar de las armas de destrucción masiva que suponen estos ¿medios de comunicación o habría que llamarlos, más bien, mensajeros del miedo? La ciudadanía tiene la última palabra.




miércoles, 21 de abril de 2010

EN UNA MANO EL VELO Y EN OTRA LA CRUZ


           Se ha suscitado una polémica en un pueblo de Madrid, creo que ha sido Pozuelo de Alarcón, con relación a una estudiante musulmana a laque se le ha prohibido el acceso a las instalaciones del instituto "Camilo José Cela", dónde estudia. Por supuesto, a la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid le ha faltado tiempo para salir en defensa del centro educativo, faltaría más.

           La duda que puede asaltar a alguien que piense un poco y no se quede en la superficialidad de un tema tan polémico como es éste, es que si bien  se puede estar de acuerdo, eso depende, como es natural, de cada cual, con no permitir símbolos religiosos dentro de un edificio público, y un instituto lo es, no es menos cierto que muchos centros educativos, sobre todo de Educación Primaria (en los institutos es mucho más raro de ver) están plagados de crucifijos e imágenes de la religión católica. Una religión católica, que si bien es mayoritaria en nuestro país, se nos ha introducido con calzador durante siglos y, por supuesto, algo debe de quedar. Por tanto, y teniendo en cuenta la supuesta laicidad del Estado, dichos símbolos deben pasar a mejor vida y desaparecer de unos edificios que pagamos todos y todas.

          Igualmente sorprenden esos comentarios que  argumentan que los que vienen de fuera adopten nuestras costumbres. Creo que estaremos de acuerdo, seamos de izquierdas, derechas o centro (que realmente no sé que es) que todo hijo e hija de madre debe ceñirse a lo que proponen nuestras leyes, nuestra carta magna y lo que se quiera. Pero nosotros nos diferenciamos de los países islámicos en que vivimos en una democracia, en que hay libertad de culto y, por encima de todo, y eso es lo más importante y el mayor logro, hemos logrado la convivencia (o eso parece con más o menos problemas) de distintas religiones y distintas costumbres. Por ello, adaptación  e integración en este país, es algo deseado y deseable, pero no debe pesar más el velo que la cruz ni la cruz que el velo.  En la intimidad y en familia, libertad para adorar o vestir lo que venga en gana. Pero fuera de ahí (en edificios o espacios públicos) debe pesar la laicidad más absoluta y más respetuosa. 

          En definitiva, que ni velos ni cruces. Nada debe ocupar el paisaje que es de todos, que pagamos todos. Cuando aprendamos eso sin rasgarnos las vestiduras y sin practicar la hipocresía a la que tanto se recurre en este país, habremos dado un paso de gigantes, un paso hacia el respeto mutuo y verdadero.

jueves, 8 de abril de 2010

LA FILOSOFÍA DE LA DERECHA















Con los casos de corrupción generalizados que se nos están mostrando ante nuestros ojos por parte del Partido Popular, se confirma una máxima en la política de esta agrupación política de derechas o ultraderechas, según se mire, perteneciente a un país, que es capaz de sentar en la silla de los acusados a un juez que ha rebuscado en la herida mal cerrada como es la que dejó la guerra civil y los 40 años de franquismo.


Y es que durante el aznarismo se instauró un sistema donde el color del dinero se convirtió en el color que todo lo podía. No había nada que se le resistiese. Se olvidaron los valores más básicos de honestidad, honradez y compromiso. Se instauró la cultura del enchufismo y del pelotazo de una forma descarada y donde, y esto es lo peor de todo, la población, y sobre todo la clase media, lo veía con buenos ojos. Es más, esta clase media se convirtió en una clientela servil y miserable de aquellos y aquellas que utilizaban el poder para enriquecerse y comprar voluntades. Y si no, fíjense ustedes lo que está pasando en la Comunidad de Madrid, de Valencia o en la propia Región de Murcia.

Lo del caso Gürtell, el caso del señor Jaume Matas, o los casos repetidos que se vienen sucediendo en determinadas CC.AA., como es el caso de nuestra Murcia querida (caso Zerrichera, caso Totem, el de Librilla,...) sólo demuestran como esa "incultura", ese cáncer, apoyado por buena parte de una población complaciente y generosa con mostrar su trasero para que sea maltratado con el falo podrido y maloliente del señorito de siempre, que hiede a épocas que añoran y que esperemos nunca vuelvan, se ha convertido en lo común, en lo predominante, en lo aceptado. Sorprende, pero ahí están las encuestas y el sentir del pueblo llano.

Es por ello que si de esta situación no sale una conciencia colectiva crítica y con un apetito insaciable de la verdad y de castigar al "malo" o a la "mala", de esta película de serie B (y perdón por la comparación) decididamednte esta sociedad está enferma de muerte.

A Mariano Rajoy le dedicaré, en exclusiva, un próximo articulo en este, MI blog. Ahora, sólo diré, que simplemente tendría que dimitir por falta de liderazgo y, posiblemente, por consentir la mierda que genera su partido.

ME GUSTARÍA ESCUCHARLO






            Vivimos un año importante en Caravaca de la Cruz. Un año que para los católicos representa un ejercicio de devoción y espiritualidad. Igualmente representa un año de oportunidades de promoción turística y de auge monetario y empresarial (aunque mucho me temo que la realidad será otra…).

            Pero mis razonamientos van por otro lado. Van por el deseo utópico de escuchar al sacerdocio católico pedir perdón por tanto terrorismo pederasta practicado dentro de su organización. Una organización que no duda un instante en lanzar a sus ejércitos a las calles a exigir que la gente viva como ellos y ellas quieren, que se gasta un pastón en publicidad contra la mujer y contra la sociedad democrática mientras hay gente que pasa hambre, que se alía con el poder cuando lo cree necesario aunque eso suponga faltar a sus propios criterios de respeto más básico al género humano, que no duda en llamar a la rebelión de las masas para posicionarse frente a un Gobierno de la Nación que, personalmente pienso, debería haber actuado con más contundencia en algunos aspectos relacionados con dicha organización. Pero claro, estamos en España, este país que aún rezuma por muchos sitios tradiciones bárbaras y ranciedad social.

            En mi labor como concejal he asistido a muchas homilías. Unas más interesantes que otras. En algunas he escuchado ataques tremebundos contra la política del partido socialista (recuerdo aún una que dio el anterior obispo de la diócesis de Cartagena, el excepcional Reig Plá) e incluso llamamientos a no cumplir con la ley establecida. Pero a nivel nacional e incluso internacional, he escuchado declaraciones de los máximos responsables eclesiásticos que lejos de poner la otra mejilla han golpeado con puño de acero sobre el magullado rostro de la verdad y de la justicia. El propio Papa, Benedicto XVI, tapó, en su época de cardenal, a compañeros de oficio, que sentían predilección por tiernos mancebos y traseros ajenos (eso sí, cuanto más jovencitos mejor, que para maduros ya están ellos mismos).

            Por eso digo que me gustaría escuchar una disculpa verdadera, una homilía en mi querida Caravaca, y más con motivo de este año que nos ocupa, que entonase el mea culpa por este nauseabundo asunto. Creo que no pido demasiado. Si somos justos, yo me he tenido que tragar cosas un tanto durillas (me refiero a declaraciones del clero, que nadie piense nada raro, que no van por ahí los tiros, que para mentes calenturientas ya tenemos las de algunos sacerdotes), pues también tengo derecho a que se regalen mis orejas con un canto a lo justo y un rechazo a esta hipocresía tan atronadora que desgraciadamente viene practicando desde hace siglos, la Iglesia católica.

sábado, 13 de marzo de 2010

PREFIERO NO SUBIR LA CUESTA

Es curioso y hasta extraño, porque no sé que queremos demostrar, la mezcla que hacemos de lo religioso con la vida cotiana, con los aspectos que poco o nada tienen que ver con cruces, rosarios, oraciones o plegarias.

Me explico. Es que con motivo del Año Jubilar en Caravaca de la Cruz se plantea en mi centro de trabajo (se plantea, no, es una realidad asumida por todos y todas), que es un colegio PÚBLICO, el ir a ganarse el Jubileo, con la consiguiente subida a la basílica menor (castillo, para entendernos todos y todas, porque si ésto lo lee alguien, lego en el tema, pues no me entiende y cómo algún ínclito personaje me ha dicho que mi blog es muy leído, pues yo aclaro las cosas, para que no haya confusiones, que después los palos se los lleva un servidor). Una vez allí se escucha una misa y se da el título que demuestra nuestro buen hacer. Por supuesto, subimos con el alumnado para que "disfruten" de tal evento. 

Pero es aquí dónde surgen mis dudas. Tengo que decir que este ejercicio lo realicé ya en el año 2003 con otro colegio. La experiencia, a decir verdad, me pareció carente de sentido. Pero no fue sólo a mí quien le pareció aquello un acto de..., perdón pero no me sale nada que pueda expresarlo en su justa medida (no soy Delibes, está claro). En fin, que cuento. Que no le veo yo sentido a ésto. Pero como dice Pep, "que nos conocemos." Que con ésto no estoy yo diciendo que no se haga. Mis más profundos respetos a todo lo que tenga que ver con este año tan importante en ésta localidad que me ha acogido de tan buena forma. Me inclino y beso su suelo si hace falta. Pero que un colegio público realice tal ejercicio de devoción religiosa me parece que está fuera de lugar. Me parece que en la intimidad de cada hogar o cada asociación pueden subir o bajar a donde quieran, pero que algo que se paga con el dinero de todos y todas, se manifieste y posicione con una ejemplificación de adoración mísitica e incluso mágica, que quieren que les diga, no lo veo. 

Además, y perdonen por la crudeza de mis palabras (no lo digo por encender ninguna pira), pero es muy aburrido para los pequeños personajes que van allí. Por eso he pedido quedarme con el alumando que por cuestiones, las que sean, no van a subir a nuestar basílica menor. 

Quizás, de esta forma, encuentre más sentido a mi labor profesional y me encuentre más agusto con migo mismo.

lunes, 8 de marzo de 2010

NO ME GUSTA ESTE LADO

Visto lo visto, creo sinceramente que nos enfrentamos, y digo bien, nos enfrentamos, posiblemente, a la peor derecha de toda la democracia. Una derecha que manifiesta un estilo marcadamente hostil ante todo lo que signifique llegar a acuerdos que determinen un avance en la política de este país. Un derecha enrocada en alucinantes teorías conspirativas que denuncia sin pruebas mediante unas intervenciones tan patéticas como ridículas. Una derecha que no duda en utilizar los medios de comunicación públicos para engañar a una población que sin duda, se manifiesta sumamente complaciente con ese engaño y manipulación. Una derecha que no duda abanderar la palabra libertad y tolerancia y después jugar al corro de la patata con las fuerzas y medios de comunicación más reaccionarios y ultraderechistas que habitan en esta piel de toro.
Un comentario aparte merece la Comunidad Valenciana. Una comunidad que vive bajo una dictadura encubierta y que curiosamente cuenta con el apoyo extraordinario del vulgo. Un vulgo que ha visto con sus propios ojos (aunque no lo parezca) como se han sucedidos pelotazos como el de Terra Mítica, como un tal Fabra juega a ser el mafiosillo de las tierras levantinas con impunidad absoluta y la complicidad de los jueces y el propio sistema, un presidente de la Generalitat que gracias a su amiguito del alma ha salido indemne de la acusación de recibir regalos a cambio de favores (creo que sexuales no han sido) y de mentir al juez. Y ya no hablemos de como los políticos del PP valenciano cohartan la libertad de información a los medios de comunicación y los censuran. Pero el votante prefiere vivir con este caldo de corrupción aderezado con tropezones de manipulación y servilismo.
Por tanto, y permitiéndome el pequeño inciso de las tierras soleadas del levante, cada vez estoy más convencido de que en el fondo, eso de las dos Españas está muy, pero que muy vivo y con posturas cada vez más encontradas.
Por todo ello no confío en esta derecha que no condena el régimen franquista, que se alía con lo más granado del fascismo español y que no avanza en políticas propias del siglo XXI. Es, como todo, una reflexión que va acorde con todo lo que acontece.

martes, 2 de marzo de 2010

OTRA FORMA DE HACER TERRORISMO

Es curioso comprobar como algunos medios de comunicación organizan una especie de debates dónde se dan cera los distintos contertulios. Esa cera consiste en descargar todo su odio (y muchas veces, complejos) contra el Gobierno de la Nación. En esa vorágine pseudoorgística que desarrollan no escatiman medios; el insulto, lo soez y lo chabacano se mezclan, muchas veces con escasos o nulos argumentos con un mínimo de peso, para crear un engendro que curiosamente satisface a un porcentaje de la población española (quiero pensar que no muy alto) que parece disfrutar con espectáculos tan poco edificantes para un democracia medianamente seria como es la nuestra. Y digo bien, digo democracia porque en un país como éste, parece ser que nostálgicos de regímenes anteriores quieren, mediante la provocación, la mentira en muchas ocasiones y la agresividad más desbocada, poner no ya sólo a un gobierno, sino al propio Estado a los pies de los caballos. 

La estrategia engloba a todo aquello que no les baile el agua o que simplemente crean, en sus cortas y retorcidas mentes que son dignos de sus reproches más virulentos y vomitivos: sindicatos, artistas, funcionarios, organizaciones de izquierdas, etc. Nombres tales como Carlos Dávila, Federico Jiménez Losantos, César Vidal, Martín Ferrand, Pedro J. Ramírez, Juan Manuel de Prada, Curry Valenzuela, Isabel San Sebastián, Antonio Jiménez , Carmen Tomás y algunos ínclitos y menos ínclitos personajes más, se dedican a practicar eso que se podría denominar de muchas formas, pero que deja al periodismo serio a la altura del excremento más nauseabundo y deplorable que uno o una se pueda imaginar. Si este es el periodismo y las mesas de debate que queremos, decididamente este país ha enfermado, y de gravedad.